Adolescentes y dinero: Cuentas corrientes y de ahorro

Uno de los primeros pasos hacia la verdadera libertad (y la madurez) es tener una cuenta corriente y de ahorros a tu nombre. Estas cuentas te permiten ahorrar dinero, comprar y pagar facturas eficientemente. Sin embargo, ambas requieren que asumas un rol activo en la gestión de tus finanzas para que puedas alcanzar tus metas y evitar errores.

Dónde abrir las cuentas
Un buen lugar para abrir tus primeras cuentas es una cooperativa de crédito. Estas instituciones financieras sin fines de lucro son propiedad de sus miembros (titulares de las cuentas) y suelen ofrecer mejores tasas de interés y comisiones más bajas que los bancos. Algunas incluso ofrecen cuentas específicas para adolescentes. Sin embargo, la mayoría de las instituciones financieras no ofrecen cuentas individuales para menores de 18 años, pero pueden ofrecer cuentas de custodia o conjuntas si uno de los padres firma conjuntamente.

Iniciar una cuenta de ahorros
Acostumbrarse a ahorrar dinero regularmente es fundamental para un futuro financiero exitoso. Asegúrate de registrar la transferencia automática de fondos al abrir la cuenta. Una vez hecho esto, ahorrar será pan comido. Solo tienes que elegir la cantidad que quieres que se deduzca regularmente de tu cuenta corriente y se deposite en tu cuenta de ahorros.

Si ahorras una parte de cada sueldo, no tardarás en acumular una suma impresionante. Los expertos financieros recomiendan guardar el equivalente a tres a seis meses de gastos en una cuenta de ahorros como colchón, ya que retirar fondos no tiene consecuencias fiscales ni penalizaciones. Sin embargo, una vez que hayas acumulado lo suficiente para afrontar una emergencia (pérdida de empleo, reparaciones inesperadas del coche, problemas de salud, etc.), puedes usar el excedente y empezar a invertir; tu dinero trabajará para ti, y no al revés.

Administrar una cuenta corriente
Después de abrir su cuenta corriente, es su responsabilidad administrarla y supervisarla correctamente. Esto significa saber cuánto hay en su cuenta en todo momento, revisar sus estados de cuenta para verificar su exactitud y nunca emitir cheques por más dinero del que tenga.

No “rebotes” cheques
Los cheques sin fondos son un asunto serio y costoso. Si no hay fondos suficientes para cubrir un cheque, este será rechazado al momento de su pago. El cheque será devuelto a quien lo depositó y se le cobrará por el "rebote". ¿Cuánto? Muchísimo. El comerciante al que se lo emitió no solo puede cobrarle una comisión por cheque devuelto, sino que su institución podría cobrarle una comisión considerable. ¡Un cheque sin fondos de $12 podría costarle $50 o más! En casos extremos, incluso podría estar sujeto a procedimientos judiciales y tener que tomar clases especiales de administración de dinero.

Para evitar cheques sin fondos, muchas instituciones financieras ofrecen protección contra sobregiros. Con esta protección, si emite un cheque por un monto superior al que tiene en su cuenta, se activará y el cheque quedará cubierto. Generalmente vinculado a una cuenta de ahorros o una tarjeta de crédito, este servicio tiene un cargo (aunque es mucho más económico que un cheque sin fondos).

Puede evitar emitir cheques sin fondos accidentalmente sabiendo siempre cuánto tiene en su cuenta. Registre en un registro de cheques los depósitos que realiza, los cheques que emite, los retiros en cajeros automáticos, las transacciones de débito y las comisiones que le cobran. Utilice la banca móvil para consultar su saldo antes de gastar, pero tenga en cuenta que los cheques impresos que emita no aparecerán en la banca móvil hasta que se cobren. Nunca emita un cheque antes de realizar un depósito, contando con el tiempo de "flotación". Un cheque puede ser procesado por la institución financiera el mismo día que lo emite.

Mantenga su cuenta equilibrada
Lea siempre sus estados de cuenta (o inicie sesión en la banca en línea/móvil) y compare su saldo con el que la institución financiera le indica. Si hay algún dato en su estado de cuenta que no aparece en su registro de cheques, primero verifique si es correcto. Quizás haya olvidado registrar algo. Si el dato es correcto, anótelo en su registro de cheques. Pero si cree que el dato es incorrecto, comuníquese con su institución financiera para que lo investiguen de inmediato.

Usando su tarjeta de débito/cajero automático
Al abrir su cuenta corriente, es posible que le emitan una tarjeta de cajero automático (ATM) o una tarjeta de débito. Existen diferencias entre ambas:

  • Tarjeta de cajero automáticoPuedes usar una tarjeta ATM para retirar efectivo, realizar depósitos, transferir dinero entre cuentas, obtener tu saldo, etc., sin tener que ir a una sucursal y hablar con un cajero.
  • Tarjeta de débitoPuede usar una tarjeta de débito en tiendas, restaurantes y cajeros automáticos. Puede parecer una tarjeta de crédito, pero no lo es; el dinero se debita automáticamente de su cuenta corriente al usarla. Si tiene el logotipo de Visa® o MasterCard®, algunas instituciones financieras le permitirán exceder su saldo siempre que tenga protección contra sobregiros.

Sea cual sea su tipo de tarjeta, tenga mucho cuidado con dónde la guarda y cómo la usa. Memorice su número de identificación personal (PIN), nunca comparta su tarjeta y contacte a su institución financiera de inmediato si la pierde o se la roban.

Administrar bien todas tus cuentas es importante. Si lo haces, siempre tendrás la seguridad que brinda una cuenta de ahorros y no malgastarás dinero en errores con tu cuenta corriente. ¿Necesitas más incentivos para prestar atención a tus cuentas? Si las tratas bien, crearás un aliado valioso con tu institución financiera. Después de todo, podrías recurrir a ellos algún día para obtener un préstamo o una línea de crédito.